Los quinqués de aceite son lámparas tradicionales que funcionaban con aceite y una mecha de algodón, protegida por una chimenea de vidrio que mejoraba la combustión.
Antoine Quinquet los popularizó, de quien tomaron el nombre. Su luz era más intensa y segura que la de las velas. Esto los convirtió en la principal fuente de iluminación doméstica y pública durante el siglo XIX. Se emplearon en hogares, talleres y zonas rurales hasta la llegada de la electricidad, momento en que quedaron en desuso.
Hoy se conservan como objetos decorativos, de colección o en ambientes rústicos. Estas piezas recuerdan su papel como una innovación clave en la historia de la iluminación.





